Unos paleontólogos han llevado a cabo el descubrimiento en Brasil, de una nueva especie de ser herbívoro prehistórico que vivió antes que los dinousarios y al que consideran los expertos pariente de los mamíferos modernos, al que han llamado Tiarajudens eccentricus.
Esta nueva y rara especie de animal descubierto que pobló la Tierra hace 260 millones de años perteneciente al periodo Pérmico, no destaca por ser un animal de grandes dimensiones sino por su dentadura y en especial porque tenía unos dientes de sable que utilizaba para defenderse.
Se trata de un animal extraño del tamaño de un perro grande de los de ahora, que era herbívoro a pesar de poseer una dentadura propia de un ser carnívoro y con una ubicación y disposición de sus dientes y muelas hasta ahora desconocida en otro animal, ya que por ejemplo tenía muelas en el cielo de la boca.
Para hacernos una idea los dientes estilo sable que poseía, medían unos 12 centímetros y tenían la misma altura de su cráneo, del que nacían los mismos y que aunque tuviera la boca cerrada, sobresalían de la misma siempre.
Al contrario de lo que se pueda pensar, nuestros antepasados no se alimentaban en exclusiva de carne de animales como los búfalos o mamuts que cazaban sino que también tenían dentro de su alimentación el pescado.
Esto es lo que se desprende del descubrimiento de llevado a cabo por unos investigadores de la Universidad de Oregón en varias islas del Canal del norte de California, quiénes han descubierto en lo que pudo ser una industria pesquera que era utilizada para cazar animales marinos, eso si todo de tipo rudimentario puesto que hay que remontarse a unos13.000 años atrás.
Los indios de la cultura Clovis del Paleolítico, según estos investigadores crearon una industria pesquera de 13.000 años de antigüedad, y que estaba formada por numerosos utensilios como puntas acanaladas, piedras en forma de luna y otros artefactos de piedra.
Estos utensilios han sido encontrados todo ellos en unos yacimientos junto con los restos de animales marinos e incluso aves y otras variedades de crustáceos, que cazaron como fueron gansos, focas, peces aleta..
Cuando hablamos del calentamiento global de la Tierra, producido en gran medida por la contaminación que las fábricas y coches emiten a la atmósfera así como por la destrucción de bosques y otras muchas actividades descontroladas del ser humano, lo primero que se nos viene a la cabeza es que este calentamiento produce entre otros efectos un aumento de las temperaturas, un clima más seco, menores lluvias...
Pero los últimos análisis de los científicos vienen a echar por tierra esta tesis ya que se está comprobando como el calentamiento global de la Tierra también está provocando un aumento de las lluvias aunque eso si, de manera descontrolada.
Es decir, que los expertos predicen que huracanes, inundaciones, lluvias en forma torrencial serán cada vez más habituales debido a que al aumentar la temperatura de la Tierra, se produce más energía en la atmósfera y ésta se transforma en forma de lluvia y otros fenómenos atmosféricos.
La base para estas afirmaciones la han encontrado en que en los últimos cincuenta años, las lluvias registradas así como los aguaceros torrenciales se han duplicado en especial en el hemisferio norte del planeta.
Parece mentira que estando como estamos en pleno siglo XXI todavía hoy en día siga habiendo gente que no ha mantenido ningún tipo de contacto con gente civilizada, es decir, con la civilización; hablamos del descubrimiento de una tribu indígena del amazonas.
El descubrimiento de la tribu indígena que se ve en la fotografía en la selva brasileña ha sido llevado a cabo por una fundación que protege a los indios y que en este caso estaba sobrevolando una determinada zona cuando de repente se encontraron con estos indígenas.
Todo hace indicar que los miembros integrantes de esta tribu indígena no han tenido contacto alguna con el hombre moderno puesto que aunque no han atacado al helicóptero que les grababa como otras tribus han hecho en alguna ocasión, si que se aprecia su asombro ante lo que están presenciando por primera vez, así como que no tienen ningún tipo de infraestructura moderna a su alrededor.
No obstante, cada vez quedan menos tribus hayan sido contactadas o no ya que los intereses económicos que hay detrás del territorio virgen que habitan estas tribus, las hacen estar en continuo riesgo de extinción por el hombre humano.
Si creíamos que ya lo sabíamos todo sobre nuestros antepasados, sobre los primeros hombres que poblaron la Tierra y de los que desciende el hombre actual, estamos equivocados como lo demuestra el reciente descubrimiento de una nueva especie humana.
Y es que un grupo de científicos han descubierto en Siberia una nueva especie de ser humano, un nuevo homínido que vivió hace unos 30.000 millones de años, compartiendo el planeta Tierra por ejemplo con otras especies de homínidos como los Neandertales.
El descubrimiento de esta nueva especie de homínido al que se le ha bautizado como Denisova, ha sido posible gracias al hallazgo en una cueva de un diente y un hueso de un dedo, y que tras el análisis de su adn se ha comprobado que no corresponde con ninguna otra especie humana, siendo más parecidos a los neandertales que a los hombres actuales.
Se trata de un descubrimiento de gran interés científico que ayudará a entender y comprender mejor como ha sido la evolución del ser humano hasta nuestros días y de quién descendemos exactamente.
Probablemente nunca terminaremos de catalogar todas las especies de dinosaurios que habitaron un día el planeta Tierra, puesto que a menudo nos encontramos con el descubrimiento de un nuevo tipo de dinosaurio como es el caso del Koreaceratops.
Y es que un grupo de paleontólogos ha descubierto por casualidad un nuevo tipo de dinosaurio en Corea del Sur que vivió aproximadamente hace 103 millones de años en el periodo Cretácico Inferior.
Este nuevo dinosaurio, el Koreaceratops, era un dinosaurio hervíboro que poseía unas protuberancias óseas a las de las aves y cuyo rostro se asemeja como se aprecia en la imagen al de un loro actual pero lo que más destaca de este espécimen es que podía desplazarse por el ámbito terrestre pero también no tenía problemas para desplazarse por el agua, es decir, tenía una vida semiacuática.
Las dimensiones de este dinosaurio pequeño en comparación con el Tyrannosaurus Rex por ejemplo, eran las de 1,8 metros de largo aproximadamente y con un peso cercano a los 40 kilogramos y que podía nadar gracias a su cola con forma de abanico con largas espinas y que poseía garras en las patas traseras.